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martes, 27 de febrero de 2007


Animaos amigos a leer una historia un poco menos adrable que este pingüino-pollo. ¿No os ha pasado nunca que, por un cruce de cables o por un simple pasotismo, habéis ido a parar con un pingüino-pollo en la cama? Pues eso mismo me pasó a mí y aquí va la historia:

Ayer tarde fui secuestrada por las greñas de la Nancy y acabé en el licoreto de Pedro Antonio, supongo que todos lo conocéis, para los que no (Josan, Dani, borrachos pobres), diré que es una tienda a la que la que los miembros de la sociedad alcohólica han de pasar de largo con los ojos vendados. Pues bien, allí estaba yo con ella comprando una botella que jamás bebería y que no iba destinada a mí (ay! piratona con el camarero!!! luego dices...). Estaba ella a punto de pagar cuando de repente, se abrió la puerta con un clin-clin-clin de un aparatejo de esos que se ponen pa "no" llamar la atención (menuda mala leche se gasta el dueño), levanto la vista y ahí está el pingüino-pollo. De repente me encuentro rodeá de alcohol y con la sabiduría de pensar que con sólo la cuarta parte hubiera bastado para no verle, o verle doble pero sobre todo pa olvidarlo!!!

Bueno, bueno, ahora llega lo irremediable: momento discoteca. Te pones a sufrir flases, uno tras otro, de lo que hicísteis aquella noche, a medida que se acerca a ti para saludarte. Bueno, lo mejor del pingüino-pollo es precisamente eso, que es un pingüino-pollo. ¿Y qué quiero decir yo con eso? A ver gente, mirad el dibujo, ¡¡¡¡es de todo menos sexual!!!! Pues así es el muchacho, un niño que na más sirve pa espachurrar como a un peluche, asíq ue imaginais mi "noche loca" con él: desastrosa.

A ver, aquí llegamos a clasificar en cierto modo, el estilo de la táctica masculina. Hay tíos que son como el Capitán Garfio, que no es que tengan un dedo punteagudo, frío y horribemente doloroso si no que creen que con tener buenas manos es suficiente y ¡no! Luego están los intelectuales, esos que una vez al año ponen a hacer ejercicio a su única neurona y decien un día que se levantan leer la Cosmopólitan para descubrir las zonas erógenas de la mujer (nota para mi único ex: Víctor, los codos son zonas erógenas de la mujer, en eso estamos de acuerdo, pero por el reverso, no por el hueso! Son erógenas cuando las acarias haciendo cosquillitas, cuando se besan o cuando se muerden o lamen como depretador hambriento NO cuando el hueso es tomado como una ubre de vaca o como un botón de la tele que no enciende!!!!!! TOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOONNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNTO!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!).

Seguimos, hay otros que piensan que nosotras somos una mezcla entre harina, aceite, levadura y sal. Son los denominados "panaderos" porque se pasan el rato amasando y dando forma, amasando y dando forma, amasando y dando forma...

Así que hay veces en las que la mujer piensa que sólo le quedan dos opciones, el bollerismo y la fábrica de chocolate o el motor, las pilas y el látex. Claro que luego está el ser humano macho denominado "Gandalf caío en un sharco de lejía". Ése que sin proponérselo te hace ver las estrellas, los agujeros negros, las nevulosas... y que te recuerda en mitad de un universo paralelo y desconocido, aquél lugar al que antes solías ir y piensas "Marte??? Marte es un planeta enano!!!!! o un asteroide????" Marte ha pasado a la história y tú sólo recuerdas el maravilloso programa que te ayudaba a dormir la siesta en los veranos: "Saber y ganar". Con sus preguntas y sus respuestas y su "deletréame esta palabra" y... ¡¡¡¡cómo te gusta deletrear en ese momento!!!! Te pasas las horas entre vocales y consonantes y vuelves a tener fe en el género masculino y sus proezas.

Claro, que esto sólo pasa como con los eclipses, una vez cada ofuuuuuuuuuuuuuuuuu o máh! Y caro, va a ser que el pingüino-pollo no era un dichoso de estos. El pingüino-pollo era un peluche, cuya única función es abrazar y ser abrazado. En el momento en que quiso algo más lo rechacé peeeeeeero, vueltas de la vida, al final dije que vale. Eso sí, en el momento en que vi que la partida de pócker era ni más ni menos que un solitario y que yo tenía la misma sensibilidad en todo el cuerpo que una muñeca inchable ¡¡¡¡a dormir se ha dicho!!! Y es que a mí no me llegues con chuminás campestres ni con egoísmos penerales que te mando al sofá!

Chicas el sexo es, como diría Joey en Friends, un dar y recibir y aquellos que tanto dan y reciben, abarcan y tienen, son felices. Así que no deis si no esperáis nada a cambio!

Besotes.

yo.

lunes, 26 de febrero de 2007


Algunas veces olvidamos la importancia de sonreír al coger aire. Piensa que haciéndolo, probablemente alguien capte nuestra sonrisa y en ella, nuestro bienestar. Piensa también, que durante los leves segundos que ha durado ese momento, probablemente también él o ella, haya sonreído. Piensa que nuestra paz por unos instantes, fue su paz. Ahora imagina que ese alguien fue un amigo, revive ese confort que representa compartir algo bueno con un ser querido.Quédate quieto, sintiendo un éxtasis profundo al estar todo el universo quieto para darte ese momento. Ahora imagina que ese otro fue un rival. Aquél que, gracias a tu gesto, enterró el hacha de guerra por unos segundos y te devolvió la sonrisa. En esos segundos fuisteis aliados, iguales. Piensa que la solución a tus problemas aparece antes si vas acompañado de una sonrisa amable.
Todo puede ir a mejor gracias a pequeñas cosas como un gesto agradable. Tu entorno agradecerá a menudo tus sonrisas y te sentirás mejor con él y contigo mismo. Piensa que el desconocido que se para en mitad de una calle para admirar tu sonrisa y respirar profundamente al percibirla se está levando algo bueno de ti. No temas, porque sólo si tú quieres, tu fuente no se agotará.
No malgastes tu tiempo auto compadeciéndote ni preguntándote el por qué de tu desgracia. Sal a la calle, sonríe y abarca con tus brazos todo lo bueno que llegue. Sólo si le das la bienvenida se quedará.
"Cambiar de aire depende de ti, te ayudará, vale la pena una vez más" --Coti

martes, 13 de febrero de 2007

Aquella tarde sus manos eran la tierra estéril por la que meses antes habían andado con un viejo mapa arrugado y una mochila a la espalda. Hoy no sentía el peso del sudor resbalar por su frente ni el llanto desconsolado de Nataxa al comprender que sus suelas desgastadas no aguantarían siete meses más perdidos en aquél inhóspito lugar, tan lejos del amparo de todos.
Ingrid suspiraba y se acariciaba las manos des quebrajadas. Miraba por la ventana inquieta, como si alguien esperado fuera a llegar de un momento a otro, ese alguien que siempre le fastidiaba tanto la vida con sus ridículos comentarios, ese alguien que siempre llegaba tarde y jamás se disculpaba ni excusaba, ese ser entrometido que juzgaba nada más conocer a alguien, estúpido, holgazán, irritante... el mismo hombre que la volvía loca. Ingrid se odiaba a sí misma por sus sentimientos. Le parecía increíble, llevaba más de cincuenta años quejándose de sus olvidos, de sus manías, de su incongruencia al contar relatos supuestamente vividos por él... ella sabía que le mentía. Lo hacía constantemente. Lo hizo el mismo día en que la conoció al decirle que era la mujer más insoportable que se había cruzado en su camino, siempre hablando de derechos, de igualdad, de prosperidad... cuando lo único que tenía que hacer era casarse y cuidar de la familia y la casa. Él la admiraba por eso. Mentía al decirle que no la amaba por tener principios y no dejar que ni él ni nadie pasase por encima de ni uno solo de ellos... Mentía al decirle que no le tenía envidia por tener ella la fuerza y el coraje de enfrentarse a una sociedad. E Ingrid lo sabía, lo sabía todo. Sabía que el gilipollas que le gritaba e insultaba mentía. Sabía que lo hacía por puro miedo... Y se lo perdonó, se lo perdonó todo y jamás dijo a nadie ni una sola palabra, ellos se entendían con los ojos. Era duro verles decir una cosa por la boca y otra por los labios, pero así eran ellos, extraños. En aquella época, un matrimonio normal y corriente. Él le era infiel cada noche y ella, fiel hasta la muerte en la cocina... Al menos, eso creían sus vecinos.
Dentro de las paredes de una casa la vida transcurre con relativa normalidad. Aunque antes habría que definir el significado de la palabra "normalidad" dentro de cada casa. Para esta aparentemente normal pareja, la vida consistía en que él se marchara al trabajo, de vuelta por la taberna, trompa para llegar a casa, vuelta a beber por la tarde y a la casa de mujeres por la noche; mientras que para ella consistía en limpiar la casa, comprar en el mercado, cuidar de los hijos y contarle las desgracias del hogar a sus vecinas. Pero Ingrid no tenía hijos y no era muy amiga de contar intimidades. Ella era conocida como la "rara del barrio". Una mujer insociable de la que nadie sabía apenas nada. En realidad, Ingrid era una mujer adelantada a su tiempo y más inteligente de lo que su propio esposo imaginaba. Ella cambiaría el curso de ese pequeño pueblo y sus costumbres y todo comenzó con la idea de un viaje. Estaba harta de resignarse a las infidelidades y caídas de su marido, a las críticas de sus vecinos, a sentirse sola y abandonada, menospreciada, discriminada. Estaba decidida a cambiar el rumbo de su vida y de la que la rodeaba también y todo empezaría esa misma noche, justo antes de salir el sol.

domingo, 11 de febrero de 2007

Recuperar la contraseña de los sueños es ir al fondo del pozo donde metiste un día al monstruo que dormía en tu armario; es perder la cabeza unos instantes para sentirte libre y de nuevo, volcarte en aquél pensamiento que ahora sostiene al más entrañable de tus recuerdos infantiles.

Querer desaparecer es humano y no tienes por qué temerlo. Vivir para lograrlo es incompleto y hará que te pierdas en el intento.

Creer que te mereces lo que un día perdiste no forma parte de un círculo vicioso, es una liberación. Aceptala, confía en ti y camina, no la mires para cruzar la calle porque ella jamás viajará contigo.

Desfallecer es un acto en su mayoría evitable, pero a la vez es necesario, te enseña a valorar tus pasos y a aprender de tus elecciones.

Olvidar la brújula a veces viene bien. Te sientes perdido y no sabes si tirarte al río de agua helada desnudo o alejarte en el primer coche que aparezca en tu propio desierto mental. A fin de cuentas lo importante es que te has perdido. No desesperes, recuerda que en la noche siempre salen las estrellas...

Un día vendrás a mi lado para decirme en qué estoy fallando y seguramente, me reiré. No de ti, no de tus palabras. Me reiré de que tu reloj, el que se paró en la estación de la respuesta. Ya ves que hoy apareces algo tarde auqneu tranquilo, lo pasaremos bien junto a un café, riéndonos de aquella época, en la que éramos menudos y aún creíamos en que lo imposible llegaría a transformarse en lo cotidiano y que nunca llegó.

Hasta ese día,
yo.

jueves, 8 de febrero de 2007

Recuerdo de un amante.

Hoy he matado a un hombre. Su sangre resbalaba por mis brazos y yo sentía su calor dentro de mí. Gemí, sí, y levanté la cabeza mostrándole a los cielos su garganta, deseé en ese instante que lloviera y que el agua resbalase hacia mi boca calmándome la sed y lavándola al mismo tiempo y en mi imaginación estallé de éxtasis y me olvidé de rezar. Fue entonces cuando el Ángel Oscuro atravesó la habitación y llegó hasta mí mostrándome su sonrisa. Reconocí esos ojos abismales porque son los mismos que visitan mi espejo, él me tendió la mano y yo la tomé con mi lengua despacio, suavemente... haciendo que eyaculara, más tarde, sobre mí.

Y desperté, y en mi costado su marca, aún latente, me abrasaba la piel y lo busqué con mis ojos como quien busca un oasis en mitad del desierto, mas solamente su esquela difuminada trepaba las paredes, pereciendo en el más anhelado y cárnico olor que jamás imaginé.

miércoles, 7 de febrero de 2007

Hoy he dañado un sueño.
Creí que era imposible envolver con un simple hilo de yoyo el perímetro de una estrella. Alcé los brazos justo al caer el sol, confiada en que sólo a los necios les salen las cosas más absurdas. Estiré el hilo, entrecorté la respiración, prolongué la mirada y fue entonces, al enmarcar el sol con las manos, cuando el horizonte se llenó de sangre; inmediatamente después un grito... y el día se hizo noche y en la noche, la sangre apareció en mis manos como muestra delatadora. Yo lo hice.
En el silencio de la catástrofe había caos. Aves que gritaban inculpándome, alboroto de pequeños mamíferos huyendo entre las plantas y yo también hablé. Hablé sin decir nada, porque ese es el idioma de los patanes. Quise olvidar y me entró pánico, ¿quién era yo? Una asesina de estrellas pero, ¿quién sería entonces, si lo olvidara? Sólo carne sin sentido.

Maténme los que sepan leer. La tortura a la que os he sometido sólo ha sido una pérdida de tiempo.
Hola gente

Estoy en un día un poco complicado de describir. En este mismo instante mi cerebro está en retroceso, no me siento mal, pero tampoco me siento bien.

Quería darle las gracias a Matías, Josan, Dani, Juanma, Álvaro y Lara por hacerme reír tanto en esta semana. Ahora mismo me gustaría veros de nuevo, pero me temo que hay que esperar.

Aunque suene ilógico, esta es la mejor época de exámenes que he pasado en mi vida y francamente, me siento muy agusto con vosotros, hacía mucho tiempo (y con mucho tiempo me refiero a años) que no me lo pasaba tan bien, gracias.

Bueno mi rubia, Nati, a ver cuándo te vienes con nosotros y te alejas del Maligno que se ha incrustrado en tu casa.

Besitos a todos.
yo.

domingo, 4 de febrero de 2007

Bueno, esto está empezando.

Quiero crear una sección de sueños, en donde aparezcan mis paranollas mentales derivadas de perdices parlanchinas (los que ya me conocéis ya sabéis de qué os hablo), otra de cambios de looks, para que aprendais que perder la cabeza de vez en cuando es gratis; por supuesta, una de guisantes trucados (Nancy échame una mano); trozos pa escribir bilgueridas españolas, etc, etc. Bueno, a ver qué sale de aquí.

ahora no tengo mucho más tiempo para escribir así que me marcho.

besitos zerrrrcys
yox!