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jueves, 17 de mayo de 2007

07/05/07
21:28h.


Estos momentos son los que quiero conservar en una vieja caja de dulces. En este año me propuse compartir lo mejor de mí con el mayor número de gente posible y hoy miro atrás y no puedo evitar mostrar una sonrisa agria... Me hubiera gustado llegar a alguien que espero desde hace cuatro años... De nuevo, hice todo lo que estuvo en mi mano para que se sintiera a gusto. Él me dijo que vendría y días antes empezó a cambiar de parecer. Me enfadé y con razón... De eso hace ya un mes y él no se ha dignado a darme una sola explicación...


Hace unos días estuve en uno de los rincones más bonitos de Granada. Me senté en un banco y observé La Alhambra en su pedestal, iluminada en la noche. Hubiera deseado que, enfadado y todo, hubiera subido él allí esa noche y la hubiera contemplado. Sé cuánto le hubiera gustado. Que me hablase luego era lo de menos. No sé cómo expresarlo, creo que en el fondo, ya lo he tomado como una deuda: él me debe una conversación cara a cara y yo un lugar como éste. Yo no sé si continúa entrando a mi blog ni si sabe que yo sé cuándo está en el msn con el hombrecito rojo de "no conectado"...


El año pasado nos pasó algo similar y aquella vez fue él el que, tras tres meses de silencio, le dio la señal de vida al otro. Este año ya no me importa mi orgullo y me sorprende ver lo enorme que se ha vuelto el suyo. Estoy re-valorando las cosas y personas que conforman mi vida. He ganado puntos en paciencia y por primera vez en mi existencia, estoy sintiendo la templanza dentro de mí.


Pocas cosas hay que me enfaden y aunque sé de sobra que no debo volver a confiar en alguien que nunca ha cumplido su palabra, no puedo evitar sentir cierta lástima hacia él. Muchas veces me he culpado por ser tan ilusa, pero cometía un error. Me he dado cuenta de que desear lo mejor para otro y preparar las cosas para que así sea me aproximan a lo que tanto me gustaría llegar a ser algún día: una buena persona. Que por una u otra razón las cosas se trunquen no es mi culpa y aunque la decepción llegue, siempre te queda el saber que hiciste lo correcto.


Quedan escasos dos meses para que acabe el curso y aunque nadie lo note, este año es diferente para mí. Miro atrás y veo lo perdida que estaba. Este año no va a ser nada fácil pero al menos me he situado en el mapa y sé hacia dónde ir.


Creo que el orden se contagia. Tardé mucho en calmar mis nervios, en no escuchar las mentiras, en atenderme más y mejor y entonces, respiré. Cuando abrí los ojos vi cómo se estructuraba mi mundo a mi alrededor, aquello ya no era una partida de tetrix, era una ciudad, con sus habitantes y en medio, yo estaba quieta, fascinada. Tenía tiempo de observar mi alrededor, de aprender de él y poco a poco, empecé a andar y a experimentar. Ahora he alcanzado un nivel que necesita mucha energía. Necesito estar con gente y nutrirme de ellos y ante todo, necesito entregarles lo mejor de mí en un dar y no prestar.


La vida no es un avatar de cosas que ocurren a dos milímetros de nosotros, es una canción que empieza con un llanto y que es difícil de seguir hasta que un día, te quitas los zapatos y la ropa, te alborotas el pelo, tiras el chicle y te dejas llevar entre un mar de gente que aún necesita estar condicionada para tan sólo imaginarse a sí misma, algún día, ser como tú hoy. ¡Baila!


3 comentarios:

Athena dijo...

Nena, creo que es la primera vez que, a parte de gustarme el texto, me has llegado al corazón. Hay gente que no vale lo que depositamos en ellos, pero aún así nos sentimos mejor al darles lo q tenemos para dar.Continua así!!

Dreamsurfer dijo...

Bravo

meltice dijo...

Mi chica supersexy ultraglamurosa no debe ni puede poner en duda que hace mucho que consiguió ser lo que ella se proponía: una buena persona.

Porque nosotros sembramos una semillita en el corazon de cada persona a la que conocemos... Según la cuidemos, nacerá una flor más o menos bonita. Muxas veces, de una semillita poco cuidada salen las flores más hermosas. Otras, de aquellas que tratamos con más esmero, salen simples malas hierbas.
Lo importante es lo mucho que las cuidamos.
Es hacer las cosas con buena fe.


Eso te convierte en buena persona.